Nuestro nacimiento no pudo ser más afortunado y nos llena de orgullo.
En una cálida y hermosa isla tropical con una exuberante vegetación,
acariciada por el imponente Mar Caribe, fuimos concebidas en la inquieta
imaginación de Maro. Tal vez no somos de oro o plata, ni los diamantes
o rubíes fueron incrustados en nuestro esquema, pero estar más de tres
horas bajo una luz cegadora, ser cortadas, limpiadas, dobladas,
martilladas, oxidadas y todos las “…adas” conocidas en el mundo de las
manualidades, nos hacen acreedoras de unos cuidados debidos. Somos de
cobre y latón rojo con unos cristales Checos, por lo que con una gotita
de líquido de fregar (nos gusta Dawn) en una taza de agua tibia es
suficiente para quitarnos las partículas de polvillo que graciosamente
se nos pega. Pero, si me mojas, ya sea por tu rutina de belleza o
accidentalmente, por favor sécame. Si no tienes un secador de mano,
recuerda que nos encanta los baños de Sol intensos. De ésta manera
nuestras partes internas estarán, no tan sólo bellas sino también
saludables. Cuando sea hora de dormir, nos encantaría hacerlo en una
cajita, al lado de mis amigas. Sí, soy muy coqueta, pero como no serlo
si fui creada con muuuuucho amor . Consígueme en Sandstar.
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